El Centro de Día brinda un espacio alternativo de aprendizaje que permite el paso del proceso a la acción. Presenta un método activo, cambiante, con trabajos en pequeños o grandes grupos para lograr el mejor aprovechamiento en cada joven o adulto.
El trabajo en talleres, tiene como base, el establecimiento de vínculos y la comunicación entre sus miembros para abordar la producción de diferentes tareas. A través de grupos se logra la síntesis del hacer, el sentir, el pensar, el aprendizaje y la independencia.
El sujeto es el protagonista activo, en proceso de transformación. Cuántos más modelos se les brinde, mayor elasticidad y riqueza logra quien aprende.
El grupo-taller en el Centro de Día, permite desarrollar competencias de cooperación, de comunicación, de actitudes sociales o relacionales, para alcanzar los cambios que buscamos.
Debe haber una mirada permanente que implique:
- Estar dispuesto a escuchar más de lo que se oye, a comprender lo que no se expresa, más allá de lo que se dice, a desmitificar los dobles mensajes y a desentrañar lo que ocurre allí donde nada se dice.
- Rescatar la capacidad de espera, muchas veces invalida por la presión que aspira a resultados inmediatos, sin ver los pequeños logros que ocurren hasta en una mirada.
- Dar posibilidades de adquirir destrezas en donde no deban competir con el producto final realizado; valorando el esfuerzo individual.
No es un acertijo, ni un rompecabezas, ni es un simple juego de ver y no ver…
Puede ser una reflexión, una apuesta a lo mucho que hace una persona con necesidades especiales…
Con nuestro equipo, la búsqueda es permanente. Despertaremos las mayores capacidades para la inserción e inclusión en el mundo laboral, de acuerdo a su habilidad, posibilidad e independencia adquirida.
Defendemos sus derechos y los hacemos respetar.



